EL PREMIO DE INNOVACIÓN EDUCATIVA 2026 RECONOCE UN PROYECTO QUE CONVIERTE EL PATRIMONIO DE LA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID EN UN LABORATORIO VIVO PARA EL APRENDIZAJE

El Consejo Social de la Universidad de Valladolid ha concedido el Premio de Innovación Educativa 2026 al proyecto ‘Patrimonio de la Universidad de Valladolid, un recurso para el aprendizaje, un valor para la institución’, dirigido por Marita Hernández Garrido, por su innovadora propuesta para transformar el patrimonio histórico y científico de la Universidad en una herramienta al servicio de la docencia, la divulgación y el aprendizaje.
El proyecto parte de una idea sencilla, pero de gran impacto: aprovechar el patrimonio universitario como un recurso docente que permita a los estudiantes aprender en entornos reales, fuera del aula y mediante metodologías activas.
Para ello, reúne a un amplio equipo multidisciplinar de docentes, estudiantes y personal técnico de diferentes áreas de conocimiento, que trabaja de forma coordinada en torno a la Colección de Ciencias Biomédicas del Museo de la Universidad de Valladolid.
A través de prácticas vinculadas a distintas titulaciones, actividades desarrolladas en el propio museo, exposiciones temporales e itinerantes y acciones de divulgación científica, la iniciativa convierte el patrimonio universitario en un espacio de aprendizaje compartido.
Al mismo tiempo, fomenta la participación activa del alumnado, favorece el trabajo interdisciplinar y contribuye a reforzar el compromiso de los estudiantes con la conservación y puesta en valor del patrimonio de la Universidad.
El jurado ha destacado especialmente el empleo de metodologías innovadoras centradas en el uso del patrimonio histórico y científico de la Universidad como herramienta docente, mediante exposiciones, prácticas, actividades de divulgación y recursos educativos. Asimismo, ha valorado el carácter interdisciplinar e intercampus del proyecto, la implicación directa del alumnado y su importante proyección social y divulgativa, aspectos que convierten el patrimonio de la Universidad de Valladolid en un auténtico laboratorio vivo para el aprendizaje y la cultura científica.
Desde su puesta en marcha, la iniciativa ha permitido crear un equipo docente multidisciplinar que desarrolla actividades para estudiantes de distintas titulaciones, impulsar experiencias de aprendizaje colaborativo, organizar exposiciones temporales e itinerantes y promover acciones de divulgación científica como ‘Noche de Esqueletos’ o ‘Anatomía del Amor’.
Además, el proyecto ha logrado una importante difusión a través de redes sociales y actividades dirigidas a acercar el patrimonio universitario a la ciudadanía, contribuyendo a incrementar la cultura científica y el conocimiento de las colecciones de la UVa.
Con este reconocimiento, el Consejo Social reafirma su compromiso con aquellas iniciativas que impulsan la innovación educativa y favorecen una enseñanza más participativa, interdisciplinar y conectada con la sociedad, distinguiendo proyectos capaces de generar nuevas formas de aprendizaje y de reforzar el papel de la Universidad de Valladolid como motor de conocimiento, cultura e innovación.
Dos accésits
Además del premio principal, el jurado acordó conceder dos accésits, ex aequo. El primero ha recaído en el proyecto ‘Informe pericial en vivo: aprendizaje experiencial a través de la simulación (analógica) de un caso completo de evaluación del riesgo delictivo’, dirigido por Alejandro de Miguel Álvaro, una iniciativa que introduce metodologías de aprendizaje experiencial mediante la recreación de un caso real de evaluación del riesgo delictivo.
El proyecto permite al alumnado enfrentarse a situaciones profesionales similares a las que encontrará en su futuro laboral, favoreciendo la adquisición de competencias prácticas, la toma de decisiones y el trabajo interdisciplinar.
El segundo accésit ha sido para ‘EDAFOLAB-UVa. Laboratorio de innovación docente y transferencia en Edafología’, dirigido por María Belén Turrión, por su apuesta por un modelo docente basado en la experimentación, el aprendizaje práctico y la transferencia de conocimiento en el ámbito de la ciencia del suelo.
La iniciativa impulsa la colaboración entre la Universidad y diferentes agentes del territorio, acercando al alumnado a los retos reales relacionados con la gestión sostenible del suelo, la agricultura y el medio ambiente.
Con estos dos accésits, el Consejo Social ha querido reconocer proyectos que destacan por su capacidad para mejorar la formación práctica del estudiantado, fomentar metodologías docentes innovadoras y reforzar la conexión entre la actividad universitaria y las necesidades de la sociedad.
