Artículo de opinión del presidente del Consejo Social, Gerardo Gutiérrez

Fuente: El norte de Castilla 

No me dedico a la política. No soy educador ni investigador. Soy un empresario medio jubilado al que la vida le ha terminado por tratar bien. Creo en mi país y quiero a mi tierra y a mi gente.

Hoy quiero enviar directamente a todos mis conciudadanos, más bien lo necesito, un mensaje de alerta hacia el estado de nuestro sistema de Ciencia y Tecnología.

No lo dirijo a nuestros dirigentes políticos o académicos, de los que no espero gran cosa, no porque dude de sus intenciones y capacidades, otros no lo haríamos mejor, sino porque responden a una lógica e intereses incapaces de sacudir a una sociedad adormecida, más bien debiera decir sedada.

Una sociedad a la que el acceso total a la información, a través de internet, debiera de hacerla más libre pero que, gran paradoja, consume su tiempo adocenada siguiendo la vida irrelevante de los personajes vulgares de Gran Hermano o Sálvame.

Una sociedad que no da cabida, ni en el debate público de sus dirigentes políticos o de sus medios de comunicación, ni en el debate privado en la calle, al papel fundamental que la educación, la ciencia y la tecnología juegan en su futuro;  en su propio desarrollo económico y social.

Esa misma sociedad debe saber que la prosperidad conseguida en España en las últimas cuatro décadas se asentó en el conocimiento; es decir, en el acceso generalizado a la educación y en un importante aumento de nuestro esfuerzo en I+D. Ello permitió generar empresas competitivas y, en consecuencia, empleo y riqueza.

Para la ciencia en España, los efectos de la crisis de estos últimos años están resultando devastadores. En los últimos ocho años nuestro esfuerzo en I+D, en lugar de aumentar como en el resto de los países desarrollados, ha caído más de un 10%. Dedicamos a I+D menos de 300 euros por habitante, tres veces menos que los alemanes y un tercio menos que la media de los países europeos. Y pocos parecen alertar de que en este terreno, así como en el de la educación, se juega nuestro futuro.

Es fácil entender que un país con recursos limitados no puede permitirse realizar investigación en todas las ramas del conocimiento. En consecuencia, una parte importante de los recursos deberían orientarse a aquellas áreas consideradas prioritarias por el Estado o la región.

Pero todavía es más fácil de entender que esos recursos, escasos, se orienten hacia los investigadores de calidad y dejen de sufragar algunas investigaciones mediocres.

Como ciudadanos, también debemos reclamar los cambios estructurales que faciliten a nuestros investigadores la exploración del saber y la generación de conocimiento. Necesitamos abrir las puertas a científicos de otros países y facilitar el retorno de aquellos investigadores españoles que han adquirido, fuera, una buena formación. El actual sistema funcionarial es un freno para todo ello.

Solo una sociedad que despierte de su letargo, será capaz de obligar a sus dirigentes a empuñar el timón en dirección a un futuro de esperanza e ilusión. Un futuro donde el conocimiento y la ciencia cobren protagonismo obligado.

Gerardo Gutiérrez

Presidente del Consejo Social de la Universidad de Valladolid